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La
ritidectomía o lifting facial, no detiene el proceso de envejecimiento, pero si puede mejorar aquellas señales de vejez que se notan más.
El lifting facial consiste en una intervención quirúrgica, donde se extrae grasa corporal sobrante, y la preafirmación de los músculos internos provocando así un aspecto mucho mas
joven.
Si se desea el lifting facial puede realizarse con otras cirugías como la cirugía de los parpados (Blefaroplastia), la cirugía de la nariz (Rinoplastia)
Una
ridectomia normalmente tarda varias horas o mas si la persona se esta sometiendo a mas procedimientos. Los cirujanos separan la piel de la grasa y el músculo subyacente, la cual
puede ser succionada del mentón y alrededores del cuello. Después aprieta el músculo y la membrana subyacente, hala la piel y remueve el exceso. Aseguran las capas de tejido y
cierran las incisiones.
Una vez terminada la cirugía puede ser colocado un pequeño tubo delgado bajo la piel (detrás la oreja) para poder drenar cualquier acumulación de sangre. También pueda que se le
coloquen vendajes para minimizar el amoratamiento e inflamación.
La Ritidectomía facial es la técnica para mejorar la flacidez de las mejillas y el cuello que se ha producido por los mismos motivos anteriores (edad, cambio de peso...). Se
realizan incisiones por delante y por detrás de las orejas, resecando la piel sobrante y devolviendo a su sitio los músculos y el tejido celular subcutáneo.
Para mejorar los tercios medio e inferior se practica la Ritidectomía ó Lifting Inferior. Se despega la piel de la mejilla y del cuello en su totalidad, traccionando la piel y los
músculos (Sistema Musculoaponeurótico del cuello), para devolver a su sitio las estructuras que han descendido con el paso del tiempo. El resultado es una cicatriz que apenas se
ve, puesto que se localiza en las regiones preauricular (por delante de la oreja) y post-auricular (por detrás de la oreja).
El post-operatorio de esta operación es suave. Hay que explicar que las intervenciones quirúrgicas en la cara no son dolorosas, pero sí visibles. Sólo por este motivo requieren un
post-operatorio de unos 15 a 20 días, tras los que el paciente reanuda su actividad normal.
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